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Exprimiendo vacaciones…

El periodo de adaptación al trabajo después de la vuelta de vacaciones es de entre una y dos semanas. Hay que saber que una vuelta brusca después del verano puede hacer que se pierda productividad en el trabajo y hace posible poder sufrir el llamado síndrome postvacacional.

Adiós a la playa, a la siesta, a trasnochar, a no tener horarios, a no pensar en lo que nos incomoda… ¿Adiós? ¿Dónde está escrito que el final de las vacaciones sea el inicio de una condena? tendemos a idealizar las vacaciones y a pensar en el resto de año como una serie de calamidades. Pero la realidad es que ni las vacaciones son tan perfectas ni las semanas que restan tan horribles.

Afronta la vuelta al trabajo como un descanso de tus vacaciones. Vuelve con ganas y con decisión, pero no conviertas tu jornada laboral en un suplicio. Ve poco a poco y, casi sin darte cuenta, volverás al ritmo de trabajo que tenías antes de coger esos días de vacaciones.

Durante las vacaciones se crea un clima de tranquilidad absoluta. Lejos del estrés de la rutina diaria, la vida parece mucho más placentera de lo que es en nuestro día a día.
El problema llega cuando eres consciente de que este estado de relajación no es eterno. Tarde o temprano, toca volver al trabajo, y no hay nada más importante que afrontarlo con buen humor.

El primer consejo para volver al trabajo con humor es decir adiós a las vacaciones y centrarse en la realidad. Es complicado volver a la rutina o al trabajo pensando lo mucho que se ha disfrutado de las vacaciones.

En este sentido también se recomienda bajar de las nubes, es decir, de esa sensación de bienestar y euforia vacacional. Las metas que se quieren alcanzar deben ser muy concretas y medibles ya que en el caso de no conseguirlos se puede caer en la frustración. Para volver al trabajo con humor después de las vacaciones es aconsejable pensar a corto plazo ya que si la meta es corta estimula y motiva. Por el contrario, si los objetivos son a largo plazo puede llegar a ser una situación incómoda. Eso sí, nunca empieces la cuenta atrás para las próximas vacaciones ya que es una de las peores ideas para volver al puesto de trabajo con humor.

El experto y coach Pedro  Palao nos da unos consejos:

Evitar idealizar las vacaciones.  Si enfrentamos el día a día cotidiano pensando “qué bien estaba yo en aquella terracita”, estaremos ocupando nuestra mente con el pasado y con opciones que ya no son factibles. Así que centrémonos en la realidad y en lo que está pasando ahora. Así podremos sacarle provecho para que sea lo más agradable posible.

La vida es bella.  Tienes que ajustar tu vida a los nuevos ritmos, cierto, pero regálate todos los días un “tiempo personal”. Programa tu ocio. Tú escoges si son dos horas o 15 minutos, pero son tuyos, para ti: para tus guasaps, tus paseos, tu música. Es tiempo único, personal e intransferible para desconectar.

Agradece tu tiempo de vacaciones. Las vacaciones siempre han sido un lujo. Y ahora lo son más que nunca a la vista del número de desempleados y de la situación económica del país. Así que toma conciencia de que has sido uno de los privilegiados.

Baja ya de la nube. El ocio y la desconexión te hizo sentir tan bien… y desde “la euforia vacacional” forjaste tus ambiciosas metas para el nuevo curso, pero olvidaste un pequeño detalle. La realidad, el día a día y las obligaciones. Tu meta ha de ser muy concreta, medible y realista, de otro modo solo valdrá para que frustrarte.

Piensa en corto plazo. En vez de soñar con el próximo verano hazlo con el próximo fin de semana. La meta corta estimula, la muy larga, incomoda. Empezar la cuenta atrás para las próximas vacaciones es una de las peores ideas que has tenido desde que volviste.

De  vacaciones todo el año. Algunas de las cosas que hacías durante las vacaciones te sentaban estupendamente. Dormir tus ocho horas, desayunar con el periódico, pasear, quedar con los amigos… identifica cuáles son esos hábitos e incorpora todos los que puedas a tu rutina actual.

Come equilibrado y duerme bien. No hacen falta dietas, solo procura comer sano, al menos durante esos días de adaptación. Y si además de comer bien respetas tus tiempos de descanso mucho mejor. Así tendrás carburante para afrontar todo el día y verás las cosas de una forma más positiva.